martes, 28 de agosto de 2012

"LA REUNIÓN" Relato breve, que continúa en comentarios.

LA REUNIÓN

"Los cristales que cubrían el patio de la Plaza de Verduras, solitario fuera del día propio de mercado, se erigían en cómplices de aquella espera paciente por parte de Asunción Arizmendi.

Sentada en unos de los largos y altos bancos de madera que rodeaban la plaza, observaba el deambular saltarín de una paloma buscando con cierto desatino aquellas migas de pan olvidadas sobre el piso por otros visitantes diurnos que tal vez pasaran por aquél lugar antes de que comenzara anochecer. Asunción, había quedado allí con varias amigas suyas. Amigas que desde la distancia se mantenían unidas a ella durante el resto del año. María, Ángeles y Ana, habían decidido acudir a la cita después de posponer en diversas ocasiones ese momento que tanto anhelaban, pero que por unas o por otras circunstancias nunca parecía llegar. Amigas, todas ellas diferentes de cuna o manera de ser. Amigas, deseosas de compartir unos días de vacaciones juntas..."

11 comentarios:

salmorelli dijo...

"...Al fin, al levantar la vista y mirar hacia el pórtico de entrada, vislumbró al grupo de mujeres, que haciendo todo tipo de gesticulaciones corrían para reunirse con ella. Saludos, abrazos y besos, se conjuraron en torno a ellas para animar tan ansiado y mágico momento. Desde la lejanía…alguien las observaba sin que pudieran percatarse de ellos

María, rodeaba en todo momento con sus manos la cara de Asunción, creyendo estar viviendo un sueño, mientras que Ana y Ángeles, cogidas de las manos, no podían contener sus lágrimas. Al fin se reencontraban.

Instantes después, tras apaciguar sus emociones marcharon a cenar al restaurante “Beti Alai”, de cocina vasca situado en la calle Arrementari Kalea. Al salir de allí, entre grandes risotadas que rememoraban muchas de las vivencias compartidas, se toparon con el silencio y la soledad que envuelve a Tolosa, cualquier noche otoñal de entre semana.

- ¡Aquí! ¡Aquí! –gritó desde la lejanía.-

Todas sobresaltadas tornaron sus risas en caras de preocupación, y temerosas detuvieron en seco su paseo hacia una zona mucho más concurrida que aquella.

- La voz sale de allí.-indicó, Ángeles, sin querer tomar la iniciativa.-
- ¡Por favor, ayúdenme! –insistía la fantasmagórica voz.-
- Alguien pide ayuda.-vaciló en decir María.-
- Anda, anda, vámonos de aquí que esto no me gusta nada.-respondió, Ana.-
- ¿Cómo nos vamos a ir? –replicó, María, armándose de valor, mientras Ángeles y Ana se engurruñaban contra sus propias sombras.- No podemos irnos.-añadió mirando a Asunción, que no dejaba de asomarse a las sombras cercanas sin articular palabra alguna.-

De repente, como salida de la nada, la angustiada voz se convirtió en sombra, y la sombra en figura humana que débilmente arrastraba su cuerpo hacia ellas. Asunción, miró hacia atrás, pero la calle se encontraba desierta. Incluso las puertas del restaurante se habían cerrado a cal y canto después de que hubiesen salido de el.

- Lleva razón, Anita, será mejor que nos marchemos.-indicó por fin la anfitriona al tiempo que todas parecían retroceder tímidamente sobre sus pasos.-
- ¡Por favor, no marcharos! ¡Esperadme! –insistió, la que parecía ser una anciana por sus ropajes y torpeza al caminar.-
- De aquí no nos movemos ¿entendido? –ordenó, María, que parecía tomar el mando de aquella situación.-
- ¿Te has vuelto loca? –preguntó incrédula, Ángeles.- No vamos, pero yá.
- Pues marcharos si queréis. Yo no me muevo de aquí sin saber que le sucede a esa mujer.-afirmó.-
- Lo que sea todas juntas.-añadió, Ana.-

Sin tiempo a que se dilatara mucho más la polémica, la anciana, llegó hasta poco más de un metro de ellas. Encorvada, cubierta por una roída toquilla y arrastrando sus pies se detuvo al fin levantando lentamente su cabeza hacia ellas.

Un grito unísono surgió del grupo al descubrir el rostro de aquella mujer. Su tez mortecina y surcada por el paso de los años parecía propia de alguien a quién la vida hubiera abandonado decenas de años atrás.

- No asustaros…no os voy hacer daño alguno.-suspiró aquél espectro inventado por el momento de la noche.- solo quiero confiaros la deuda que me aferra a éste mundo para así poder descansar en paz.-añadió.-
- Vámonos, vámonos…-insistía balbuceando, Ángeles, al oído de Ana, mientras al viento le era imposible circular por entre los cuerpos de las cuatro amigas.-
- ¿Qué podemos hacer por ti? –preguntó, valientemente María.- ¿porqué nos has elegido a nosotras?
- Seguidme.-indicó, la anciana.-..."

salmorelli dijo...

"...Sin dar credibilidad al momento, las cuatro cogidas de las manos siguieron los torpes pasos de aquella mujer, que tan solo solicitaba dejar zanjado el asunto que hacía que permaneciera ligada al mundo de los vivos. Poco después, llegaron de nuevo a las inmediaciones de la plaza de las verduras de la que había partido pocas horas antes.

- Ya hemos llegado.-indicó.-
- ¿Quién nos ha mandado meternos en esto? –decía una y otra vez Ángeles.-
- Díselo a tu prima, si no habla revienta.-contestó, murmurando Ana, al tiempo que recogía la mirada inquisitoria de ésta.-
- Nadie os ha obligado a nada.-dijo refunfuñando.- Y si no queréis estar aquí…marcharos
- De aquí no se va nadie.-señaló, Asunción.- y callaros de una vez.

Ante ellas, como por arte de magia, la silueta de la mujer fue reconvirtiéndose lentamente en la imagen de una mujer joven y bella. Las miró, y en ese momento todo a su alrededor se convirtió en una escena sacada del baúl más lejano de los recuerdos. La plaza tomó vida y aquél mercado itinerante de sábado comenzó a rebosar gente de otra época que iba y venía en todas direcciones sin percatarse de la presencia de aquellas desconocidas. Gritos mercadeando frutas, verduras y textil, retumban en los oídos de las cuatro amigas. Junto a ellas, la mujer joven, ataviada con ropa de campesina mantenía un bebe envuelto en una manta sobre sus brazos. A continuación, todo comenzó a retumbar y la imagen de unos señores a caballo entrando por el pórtico terminó por apartarlas inconscientemente de aquél sueño que parecían estar viviendo. Enfurecidos…galoparon hacia la mujer y arrancaron de sus brazos al niño que acunaba contra su pecho, mientras que ésta gritaba desgarradoramente. Las cuatro, se echaron al mismo tiempo las manos a sus oídos para paliar aquellos aullidos, y todo pareció borrarse de nuevo ante ellas de la misma manera que hubiera comenzado.

- Necesito saber que fue de mi niño.-indicó, la anciana, llorando.- solo es eso ¿podéis ayudarme?

Asunción, preguntó entonces su nombre, y segundos después, la mujer desapareció entre un mar de sombras, y otra vez el silencio sepulcral de la noche de Tolosa, se adueño del grupo de amigas que eran incapaces de articular palabra alguna.

Quedaba trabajo por hacer para ellas durante aquellos días otoñales que habían elegido para reunirse a pasar unos días juntas… (Continuará)"

Mary dijo...

No dejas de sorprenderme y eso me encanta,estoy segurisima que ese magnifico cuarteto de amigas van ha hacer todo lo posible para conseguir la paz en el alma de esa bella mujer y preciosa ancian aunque los surcos de su cara aparenten lo contrario...Continua por favor,quiero saberde su hijo.

Un baccio,AMIGO..!!!!!

annasunn dijo...

Ja,ja vaya cuarteto!! Muy bueno si señor,además promete,es de esos relatos rodeados de misterios que me gustan...Yo tambien estoy deseando saber que fue de ese niño.
Besos.

Andrea Diaz Mañas dijo...

Que relato mas bonito, espero que el cuarteto de amigas puedan ayudar a la bella mujer a saber que fue de su hijo... Quiero saber de su hijoo, por favorr continuaaa!!! Besos.

melek dijo...

Aunque sea una cobardica yo tambien quiero saber donde está ese niño, el cuarteto seguro que lo soluciona, soy cobarde pero si tengo que ayudar a alguien la cobardia desaparece y junto a mis tres mosqueteras lo que haga falta. Me sale la valentia,la adrenalina se apodera de mi pero despues una vez a pasado todo, no valgo ni para estar escondida. Por favor continuaaaaaa!!!! no nos dejes así en la incertidumbre.
Un abrazo

asun dijo...

No habra caballo ni caballero que consiga acobardar a este cuarteto, ellas ayudaran a esa pobre mujer , ADELANTE MIS VALIENTES.. por favor, por favor Tomas , continua guiandolas por las viejas calles tolosarras, casi las puedo ver, que emocion Muxus

annasunn dijo...

Hemos pasado de los cuatro jinetes de la Apocalipsis,a las cuatro damas de la poca leche,VAYA TELA" Me parece una historia interesante sobre todo por saber donde se ha ido la señora mayor,a ver si se ha mudado a Barbera del Valles!!!Soy Javi.

gonzalo dijo...

una historia interesante que de la mano de este cuarteto va a dar mucho de si.

susy dijo...

Como me gusta . Haber estas cuatro chicas como se lo montan. Esto promete.bessssos

milenia dijo...

un abrazo inmenso....