jueves, 11 de marzo de 2010

"EGO SUM QUI SUM"



PRIMER PREMIO, Certamen Literario de Relato Breve "El Aguaó de Montellano", ganado por Tomás Prieto Martín.

(Pueden leer dicho relato en los comentarios adjuntos a esta entrada).

Desde este mi rincón deseo agradecer a los organizadores y miembros del jurado dicho galardón, con la seguridad plena de que estará siempre presente en mi que hacer diario dentro del mundo de la escritura.

19 comentarios:

salmorelli dijo...

EGO SUM QUI SUM
(YO SOY EL QUE SOY)
La muchedumbre, gritaba alertada cuando me pareció perder la conciencia. Algo dentro de mí parecía ser arrancado sin dolor y sin angustias, mientras una bocanada de aire fresco y perfumado secaba, sin apenas apreciarse, la frialdad del sudor que surcaba por mi rostro. A continuación, poco a poco, pude sentir como las voces se fueron alejando como murmullos inertes en el espacio y un delicioso trinar de pajarillos fue ganando su pulso a mi alrededor hasta hacerme abrir de par en par los ojos, dejando al descubierto frente a mí uno de los lugares más bellos que jamás había podido imaginar.
Me restregué bien los ojos y palmotee mi rostro completamente confuso y sin terminar de creer lo que me estaba sucediendo. Tenía barbas de varias semanas e incluso creo que de meses, mi cabello estaba largo y desgreñado, y vestía una túnica verde con manto de colores apagados y dibujos a rayas. Nervioso y desconcertado, comprobé al ponerme en pie que unas finas sandalias cubrían mis pies descalzos y sucios de tierra. De repente, una polvareda irrespirable llamó mi atención, me giré, y advertí como un rebaño de ovejas guiadas por su pastor se dirigía hacia mí. Limpié de nuevo mis ojos y a punto estuve de quedarme sin tiempo para apartarme del camino antes de ser atropellado por el ganado.
- Shalom Aleichem .- me dijo uno de los pastores al pasar frente a mí, mostrando una ligera sonrisa acorde al mensaje que encerraba su saludo.-
Como un resorte, me di cuenta que contesté en su misma lengua. En la que parecía ser mi única lengua. Mire mis manos, y descubrí que estaban encalladas como las de un jornalero castigado por las duras tareas del campo. Fue entonces cuando todo un conflicto de imágenes borrosas, parecieron atormentar mi mente sin dejarme recordar ni quién era, ni donde estaba y ni mucho menos cual era realmente mi lugar en aquella surrealista escena que estaba viviendo. Tan sólo, una música sorda y repetitiva golpeaba mi cabeza una y otra vez como un viejo recuerdo perdido en el terrible abismo que suponía mi perdida total de la consciencia.

salmorelli dijo...

(continúa)

- ¡Shalem, corre, ven a aquí!-parecía gritarme un desconocido a los lejos, llevando a reata un pollino cargado con dos grandes alforjas bien repletas de trigo.-
- ¿Es a mí? –pregunté asombrado.-
- ¡Ven corre! .-repitió gesticulando, desde lo más alto de una loma.-
Su rostro curtido por el sol, parecía afable y hasta llegué a pensar que me resultaba familiar. Él, como yo, también lucía barbas, aunque no tan largas como las mías, y lucía una esplendorosa calva que le hacía aparentar unos cincuenta años aproximadamente.
- ¿Me llamabas, Simón? –pregunté al acercarme hasta él, sin explicarme de donde había sacado aquél nombre y ni tan siquiera como había podido salir de mi boca con tanta soltura.-
- Vamos, Shalem, aunque ya no llegamos para celebrar la Pascua, debemos darnos prisa por llegar. –me contestó.- Aún nos queda un día de camino.-añadió.-
- ¿Para llegar donde, Simón?
- ¿Estás bien, muchacho? ¿Pero no la ves en el horizonte? –preguntó contrariado, mientras señalaba con su brazo derecho extendido.- ¡Allí! , ¡Allí está Jerusalén!
Guiado por su gesto, levante la mirada y divisé a lo lejos una ciudad amurallada que resplandecía a lo lejos, como el agua de un oasis. ¡Jerusalén! , exclamé para mis adentros sin desmadejar un ápice el enredo de mis recuerdos. Sin necesidad de más explicaciones, tomé mi zurrón y me coloque a su derecha para coger con atrevida cotidianidad la senda que nos llevaría hasta la Ciudad Santa.
Al caer la tarde, Simón, escogió un lugar donde cobijarnos bajo unos olivos para pasar la noche. Ató al jumento a uno de ellos, lo descargó y sacó unas viandas para cenar, mientras yo preparaba una pequeña hoguera con la que guarecernos del frío de la noche. Durante ese tiempo que compartimos, conversamos de diferentes temas sin que yo pareciera ajeno al discurrir diario que acontecía alrededor de su vida. Debatimos sobre la opresión y la barbarie que estaban ejerciendo los romanos sobre nuestro pueblo y de cómo Herodes se había convertido en tu títere que miraba de espaldas a todos nosotros.

salmorelli dijo...

(continúa)

Tras apenas unas horas de descanso, a las claras del alba, retomamos de nuevo nuestro camino. Simón, animado por llegar, me comentó que si bien no habíamos podido celebrar la Pascua con nuestros hermanos, sí que se sentía satisfecho por el buen negocio que habíamos realizado en Nazaret. Me advirtió también, que evitara aproximarme a los Zelotas, una vez que nos encontrásemos en Jerusalén, ya que estaban dispuestos a la insurrección en cualquier momento y me podía ver inmerso en cualquier revuelta en contra de los romanos. Y así continuamos de cháchara hasta que por fin, transcurridas unas horas, alcanzamos la entrada a la Ciudad.
- Ya hemos llegado a la bendita Jerusalén, Shalem.-me dijo, rebosante de felicidad y besando el suelo a la vez que yo imitaba su gesto.- ¿Qué te sucede en la espalda? –preguntó.-
- ¿A mí?
- Si, tienes sangre en la túnica.-contestó acercándose a mi.- Bueno, no parece nada importante, quizás te habrás arañado con la rama de algún olivo.-añadió- Mira, ¿que pasará? ¿A que se deberá tanto alboroto y bullicio? , vamos, dejemos el pollino y vayamos a ver lo que sucede.-me indicó.-
Tras avanzar unos pasos, la turba de gente nos manejó y arrastró a su antojo hasta terminar por separarnos. Lleno de curiosidad intente hacerme un hueco ante el improvisado pasillo que se había originado en la calle y desde allí pude presenciar como la multitud enloquecida gritaba, como fuera de sí, toda clase de improperios y blasfemias. Al tiempo, un cortejo de soldados romanos desfilaba apartando a latigazos a todo aquél que se cruzaba por su camino e inconscientemente adiviné la imagen con la que estaba a punto de tropezarme a continuación. Las piernas, comenzaron a temblarme y sentía perder todas mis fuerzas, pero tras recibir toda una serie de empujones e insultos conseguí colocarme en primera fila. Fue entonces cuando tuve la visión más real y tangible de todas las vividas hasta el momento desde que iniciara aquella involuntaria y particular aventura.

salmorelli dijo...

(continúa)

Allí estaba EL. Levantándose del suelo con el rostro desfigurado y completamente ensangrentado, parecía quebrarse por el descomunal esfuerzo y martirio al que estaba siendo sometido. Detrás, Simón. Simón de Cirene. Aquél que había sido mi compañero de viaje en las últimas horas, lo ayudaba con dificultad a levantar una pesada cruz. Entonces, comencé a llorar como un niño desconsolado y sentí la necesidad imperiosa de arrojarme hasta Él para socorrerlo. ¿Cómo es posible esto? ¿Estoy dormido o despierto? , pensaba aturdido al tiempo que una plañidera de ancianas y mujeres enveladas lloraban y gritaban pidiendo su salvación.
- ¡Dios mío! –grité, desde el fondo de mi alma.-
Al llegar casi a la altura en que me encontraba, pude ver como una mujer se hacía paso entre la gente dejando su velo atrás, hasta conseguir acercarse a EL, portando un sudario entre sus manos para secarle el rostro.
- ¡Fuera de aquí mujer! –rugió uno de los soldados apartándola del camino de un fuerte empujón, mientras ella estrujaba aquél pedazo de tela contra su pecho.-
Entonces, EL, levantó su cabeza y fijó sus ojos en mí. Todo pareció pararse en torno a nosotros y caí al suelo de rodillas tan aturdido como reconfortado.
- ¿Quién eres? ¿Eres tú? –volví a gritar.-
- EGO SUM QUI SUM (Yo soy el que soy) –me contestó, mirándome a los ojos consolando toda mi ofuscación y fortaleciendo de nuevo mis piernas, hasta alejarse por aquél empedrado camino del Gólgota. Camino de nuestra Redención.-
A continuación, en décimas de segundos, comenzó de nuevo a retumbar en mis oídos esa música sorda y repetitiva que empezaba a resultarme cada vez más agradable. Sentí, como un murmullo sutil y casi inaudible comenzaba a tomar fuerza.
- ¡Despierta, hermano! –gritaba angustiado alguien junto a mí, mientras su mano sujetaba mi cabeza.-

salmorelli dijo...

(contuinúa y final)

Abrí los ojos, y de manera sobrenatural recuperé el aliento y la consciencia. La música comenzó a ofrecer toda su armonía y los destellos de unas hileras de llamas ordenadas serpenteaban ante mis ojos. ¿Qué había pasado? .De nada sirvieron los intentos de muchos por evitar que cumpliera con mi misión. Esa misión heredada de Simón. De Simón de Cirene. No sé quién me creerá ni quién se burlará de mí. Tan sólo sé que me acerqué de nuevo al paso del Señor y volví a pegar mi cuello herido a la trabajadera para terminar de consumar un año más mi promesa. La promesa que empuja al cofrade y penitente a acompañar cada tiempo de cuaresma a Jesús de Nazaret.

Mary dijo...

"EGO SUM QUI SUM"

SI SEÑOR SIN MÁS, ENHORABUENA MAESTRO !!!!!

plas plas plas aplausos a reventar,FELICIDADES!!!!!!

Un bacio Salmorelli.

susi dijo...

OOOOOO¡¡¡¡¡ QUE BONITO MUCHAS FELICIDADES...

Lola dijo...

Felicidades maestro, no dejes nunca de escribir.

Un beso muy grande

melek dijo...

Enhorabuena genio, mucha sabiduria en tus relatos............felicidades.

Un aplauso en mayusculas PLAS,PLAS,PLAS,PLAS

Un abrazo

luna dijo...

Impresionante¡¡¡¡Haces que se sienta el deseo imperioso de arrimar el hombro para intentar que sufra un poco menos.. tu pluma la guia el... siempre la guiara el.un abrazo inmenso amigo mio.

Manuel García dijo...

Enhorabuena agnóstica, suma y sigue. Un abrazo.
P.D. sabía que lo ibas a ganar, te lo dije.

angelitos dijo...

Aunque ya te dí mi enhorabuena en persona,despues de leerte,te las vuelvo a dar.
Que palabras tan bonitas salen de tu corazón.
Felicidades.
Un abrazo.

luna dijo...

Bueno soy la jartible de los blog otra vez jejeje.. se desconfiguro mi pc y perdi la cuenta de correo..con lo cual tampoco puedo acceder a mi antiguo blog. que soy la lunaaaaaaaaaaaaaaa jejeje un beso trianero guapo...

salmorelli dijo...

Gracias a todos por vuestras felicitaciones, a mi secre, simpre al pie del cañón para que saquemos adelante todos nuestros proyectos. A mi gente de la familia catalana por su continuo apoyo. A ese pedazo de escritor, que está a punto de sacar su libro y con el que comparto charlas de locos, agnosticas algunas de ellas. A mi amiga Luna, por ese derroche de cariño unidos por los ojos de un puente lleno de alegría. A Lola, por ser como es y no dejarse nunca vencer. A Angelitos, por animarse a entrar en estos momentos aunque sé que sigue mis escritos en la sombra al igual que otros seguidores como mi cuñada Eva. Y a mi amiga Fátima, por haber intentado dejar su huella sin resultado en esta entrada, pero que sé que se alegra de corazón del resultado de mis escritos. A todos los que habéis dejado comentario y a los que sé que estáis a pundo de dejarlos gracias de todo corazón.

Mariana dijo...

Sublime...bellísimo...una historia que llega al alma...
Cariños de Mariana

Liliana G. dijo...

Sencillamente hermoso y conmovedor tu relato, Salmorelli, digno de este primer premio.

Felicitaciones de todo corazón por este nuevo logro, al que seguramente le seguirán muchos más.

Un beso inmenso :)

Persis dijo...

Llegué hasta aquí sin saber cómo y me encontré con una historia bellísima acorde a estos tiempos oración, penitencia y caridad. ¡Felicidades! Buena cuaresma, hermano.
Mónica

asun dijo...

Vaya ,leyendo este relato casi podria entender el sentimiento que empuja a tantas personas a sufrir bajo el paso de cristo en la cruz IMPRESIONANTE cerrando los ojos se puede decir que se recorre su camino Conmovedor un saludo

gonzalo dijo...

Ego Sum Qui Sum. Explendido
soy persona emotiva,mucho tiempo hace ya en el que un escrito no tocaba ese punto... hasta hoy.